
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reclamó un "año de la solidaridad" con Haití durante el Foro Social que estos días se celebra en la ciudad brasileña de Porto Alegre.
Según da Silva, el encuentro debe aprovecharse para acordar ayudas concretas para la reconstrucción del país caribeño, que hace dos semanas resultó devastado por un terremoto de 7,0 grados en la escala de Richter, publicó DPA.
El presidente brasileño, que habló ante un millar de participantes, acusó a Occidente de haber abandonado a Haití durante los últimos años en su miseria, sin concederle la ayuda financiera que necesitaba.
Lula aseguró también que aprovechará su paso por el foro económico de Davos, que arranca hoy en Suiza, para recordar a los países ricos su responsabilidad.
Éste fue el último discurso de Lula da Silva como presidente de Brasil ante el Foro Social, que arrancó hace diez años como contraposición al foro económico de Davos, y en el que se reúnen críticos de la globalización, sindicalistas, politicos y representantes de organizaciones humanitarias para discutir alternativas al modelo económico actual.
Lula respondió también a las críticas de los movimientos sociales que -como el Movimiento de los Sin Tierra (MST)- critican la falta de reformas agrarias del líder brasileño admitiendo que hay "diferencias fundamentales" entre los sueños y la puesta en práctica real de políticas de gobierno.
El tema central del más de un centenar de actos previstos en Porto Alegre es la crisis económica mundial y las formas de solucionarla. La mayor parte de los participantes se mostró a favor de un mayor control de los bancos y de los mercados financieros.
Muchos de los ponentes se mostraron preocupados sobre las diferencias internas entre los diferentes movimientos sociales que participan en el foro y aseguraron que debe ser algo más que una "contracumbre" a Davos.
"Desearía que Lula no fuera a Davos", dijo uno de los fundadores del Foro Social, Emir Sader. El sociólogo dijo, sin embargo, que había que reconocer que el mandatario brasileño había sido el primero en reducir las desigualdades en el país suramericano.