
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, confirmó ayer que el rescate de los 33 obreros que permanecen desde el 5 de agosto atrapados en una mina del norte del país tardará varios meses. "Probablemente no van a estar con nosotros en la superficie para el bicentenario (18 de septiembre), pero sí van a estar con nosotros para la Navidad y el Año Nuevo", señaló el mandatario tras asistir a un acto religioso en homenaje a los trabajadores.
Ya los expertos habían adelantado que la tarea de llevar a los mineros a la superficie, desde los casi 700 metros en que se encuentran en la mina San José podría llevar unos 120 días. Este martes los encargados del rescate proceden a instalar la maquinaria que debe excavar un conducto de cerca de 70 centímetros de diámetro por el que serán rescatados los trabajadores.
Los 33 mineros sobrevivieron su encierro bajo un estricto régimen de disciplina, manteniendo sus labores diarias y escalafones de mando, confirmaron ayer las autoridades.
El grupo, atrapado desde el 5 de agosto, siguió siempre las instrucciones de su jefe de turno, el topógrafo Luis Urzúa (53), y los consejos de Mario Gómez (63), el más avezado de los mineros, con cinco décadas de trabajo en los yacimientos del desierto de Atacama. Los trabajadores, que deberán esperar tres a cuatro meses para ser rescatados, establecieron zonas para comer, para dormir y para circular. También racionaron la comida y fijaron turnos de guardia.
"Están mucho mejor de lo que esperábamos", confesó en la superficie uno de los psicólogos que asisten las labores de rescate.
De hecho, las autoridades temían que los trabajadores estuvieran muertos y que en el mejor de los casos padecieran crisis de pánico, estuvieran obnubilados, con pérdida de capacidad de conciencia.
Sin embargo, lo primero que hicieron los mineros al reestablecer contacto con la superficie fue preguntar por el estado de sus compañeros de trabajo, a los que temían afectados por el derrumbe.
También hicieron preguntas de fútbol y pidieron cervezas para sobrellevar el calor y humedad que hay en las profundidades del desierto.
Sin embargo, pese a las señales iniciales, la larga espera dificultará la supervivencia. Las autoridades esperan ampliar a tres los ductos de diez centímetros de diámetro por los cuales envían víveres, agua y comunicaciones.
La precaria situación es agravada por el hecho que varios operarios padecen diabetes, hipertensión y silicosis, la enfermedad pulmonar de los mineros. Un primer chequeo médico a distancia reveló que todos deben rehidratarse.
Atrapado en la mina
El ex integrante de la selección chilena de fútbol Franklin Lobos, atrapado 700 metros bajo tierra en un mineral del desierto de Atacama, agradeció ayer el apoyo de los hinchas y el ex capitán de la "Roja" Iván Zamorano.
Lobos, quien cumplía funciones de transportista en el mineral, envió los saludos desde las profunidades de la mina San José, en un contacto telefónico con los psicólogos que apoyan el rescate.
En la superficie, su hija Carolina agregó que ella personalmente había intercambiado mensajes con Zamorano.
"A Iván lo conocemos desde hace tiempo, él iba a nuestra casa cuando yo era niña, y ahora nos pusimos de acuerdo para reunirnos con mi papá cuando sea rescatado", contó.
"Iván me mandó mucha fuerza, ánimo y apoyo hasta que esto pase", agregó la mujer.