
Además de su casa en Surco, donde vivían su esposa y sus dos hijos, y la vivienda en Puente Piedra, que compartía con la suboficial PNP Dora Ruiz (su pareja hasta hace poco), Víctor Ariza Mendoza, el suboficial FAP que espiaba para Chile, tenía un inmueble en la urbanización Palao (San Martín de Porres) que mantenía casi en secreto. ¿La razón? Era su centro de operaciones ilícitas. Fuentes que han participado en las investigaciones indican que desde allí enviaba información secreta de la Fuerza Aérea a sus cómplices chilenos.
Dicho inmueble, ubicado en la calle San Juan Bautista 173, en la urbanización Palao, tiene tres pisos y varios departamentos. Uno de ellos, que era ocupado por Ariza, fue allanado en los primeros días de noviembre por la policía y la fiscalía a cargo de la investigación. Allí se encontraron su computadora personal y una impresora, así como gran cantidad de archivos, fotos y documentos de carácter reservado.
Según nuestras fuentes, que mantenemos en reserva, en un inicio Ariza negó que hubiera realizado trabajos de espionaje, pero al ser revisado el contenido del CPU de su computadora y luego de que se comprobara que sus correos electrónicos eran comprometedores y no dejaban dudas de su labor delictiva, no tuvo más remedio que aceptar su responsabilidad. Más adelante confesó que realizaba estas labores desde el 2005.
Los vecinos indicaron que no conocían a Ariza y menos aun que en esa casa funcionara un centro de operaciones de espionaje. Actualmente el inmueble se encuentra cerrado. Todo el material hallado fue llevado a la dirección policial a cargo de las indagaciones. Trascendió que el CPU que contiene información clave sigue siendo revisado.
Fuentes policiales también revelaron que, tras las pesquisas financieras realizadas a Ariza, se le habría descubierto cuentas bancarias en las cuales tendría depositados más de 180 mil dólares.
Este suboficial —que consiguió la más alta graduación posible para un subalterno— reveló al fiscal Jorge Chávez Cotrina que recibía desde setiembre del 2005 un promedio de tres mil dólares mensuales de los supuestos militares chilenos Daniel Márquez y Víctor Vergara.
Ayer se supo que Ariza seguía siendo interrogado sobre sus actividades de espionaje en la dependencia de Seguridad del Estado, en la avenida España.
Pese a que el juez Luis Garzón Castillo le abrió el último viernes instrucción con orden de detención, Ariza no fue trasladado a la carceleta del Palacio de Justicia, tal como se esperaba ayer.
Fuentes del INPE informaron que a más tardar mañana Ariza sería llevado allí para, tras la clasificación de rigor, ser derivado al penal de máxima seguridad de Piedras Gordas, en Ancón.
LAS PAREJAS DE ARIZA
En las investigaciones ha salido a relucir que Ariza tenía tres parejas y que, incluso, en sus labores de espionaje habría contado con la valiosa colaboración de una de ellas.
Según se ha podido averiguar, el espía se casó con María Flores Castro, con quien tiene dos hijos (uno de 16 y otro de 13 años), pero actualmente se encuentra separado. Hasta hace poco vivía con la suboficial Dora Ruiz, con quien tiene un hijo de 4 años. Ella trabajó en el escuadrón motorizado Fénix y, según varias fuentes, solo habría sido pareja de Ariza, mas no su cómplice. Las mismas versiones sostienen que ambos se separaron no hace mucho.
Ariza habría empezado entonces una nueva relación con otra policía, también del grupo Fénix, pero su identidad no ha sido aún confirmada.