“En conclusión, si Alan García dice que va a hacer una cosa, hay que entenderlo en el sentido de que va a hacer totalmente lo contrario”, fueron las palabras finales de un conferencista en Desarrollo Humano. De mi parte, lo relacioné con la clásica política de escopeta de dos cañones del aprismo, pero no pensé que dicha característica sea una conducta política tan arraigada y de ineludible cumplimiento de los “compañeros”.
Traigo a colación estas referencias, porque cuando el Dr. Alan García asumió el gobierno, por segunda vez en 2006, dijo que “El Perú ve al Estado y al sistema político como centros de frivolidad y de nepotismo, como nombramiento de parientes y partidarios, como empleo público que se agiganta pero no se descentraliza ni sirve bien, como oportunidad de viajes placenteros, publicidad vanidosa, asesores innecesarios”. Y anunció -como una decisión trascendental- que los gastos de publicidad se reducirían a la quinta parte, o que en todo caso ya no se gastaría en publicidad, como tampoco en impresión de papeles membretados o documentos a colores, porque, “significaban mucho gasto para el Estado”. No faltaron entusiasmados apristas en calificarlas como “revolucionarias” dichas medidas de “austeridad”.
Pero dichas palabras fueron tan demagógicas y efímeras que apenas días después –en Agosto-, al elaborar el presupuesto para 2007, los gastos de publicidad, difusión e imagen institucional fueron incrementados sustancialmente en comparación a 2006. Es decir, se olvidó de mensaje de asunción de mando, a tal punto que, según información publicada por Kurt Burneo en La Repúlica del 22.06.10, la Presidencia del Consejo de Ministros, en 2009 gastó S/. 143 millones en publicidad, difusión e imagen institucional, de los cuales el gobierno nacional gastó S/. 132 millones y los regionales S/. 11 millones”. Para 2010 tiene presupuestado S/. 216 millones.
Estos millonarios gastos del gobierno central y de los gobiernos regionales están destinadas a publicitar avisos en diarios, radio y televisión desde antes del inicio, durante y hasta después de la ejecución de las obras y actividades, aparte de la excesiva utilización política partidaria de la Radio y TV Nacional. Actualmente, aprovechando la enorme audiencia que tiene el Campeonato Mundial de Fútbol, el gobierno se ha convertido en uno de los principales anunciantes por ATV y RPP, que obviamente son costosísimos.
Si se utilizara adecuadamente esos S/. 216 millones, el gobierno podría aumentar S/. 50 mensuales como mínimo a todos los maestros del Perú durante un año, o se construiría aproximadamente 3000 aulas equipadas o 1800 kms. de trocha carrozable a costos de FONCODES. Y si calculamos el gasto percápita en publicidad, encontramos que cada peruano paga S/. 8.00 para mantener la “buena imagen” del Dr. Alan García. Pese a estos increíbles gastos, el gobierno indica que le “falta hacer conocer o informar más a la población sobre los “logros” del gobierno”.
Todo indica que esto no queda allí, por cuanto estamos ingresando a un largo período político, no solo por las elecciones regionales y locales del presente año o las elecciones generales del próximo año, sino fundamentalmente porque el Dr. Alan García, está sumamente preocupado y empeñado en crear condiciones favorables –desde ahora- para su reelección en 2016; y para satisfacer sus exacerbadas ambiciones de poder, seguramente no dudará en recurrir a los recursos públicos aplicando el principio “El fin justifica los medios” de Maquiavelo.