En la actualidad no solo la naturaleza nos castiga con el hambre y desolación, sino también nuestras autoridades regionales y locales, cual si fuera el sismo y alud del año 1970, arrasan con todo lo que a recursos se trate, llevándose consigo nuestra esperanza de desarrollo sostenible. Por ello es difícil salir del estado de pobreza, pues con corrupción y malversación de los fondos económicos que son nuestros, los medios de atención para erradicar el hambre, analfabetismo, vías de comunicación y enfermedades, es cada vez menos esperanzador por gracia de nuestros “líderes”, que hasta hoy no hemos sabido elegir; quienes, cuales aves de rapiña arrasan con todo, realizando gastos ineficientes y mal invertidos.
Por ello preguntémonos ¿A cuántas autoridades corruptas y mentirosas, conoce usted? Estoy segura que la respuesta es abrumadora, el término mentiroso seguido de desconfianza, que se tiene de una autoridad o representante, se lo han ganado sin mucho esfuerzo; simplemente abriendo los labios, escribiendo o pensando, que es poco lo que ellos hacen. Además, de mentiras invocadas como: erradicaré la corrupción, sembraré ortiga para castigar a los corruptos y realizaré tal o cual obra, puede generar desde un susto hasta un crimen; en definitiva la mentira es dañina por donde se le mire peor aún, cuando se es parte de ella.
Tal es así, que muchos reaspirantes políticos ya empezaron a sonreír y fabricar sus aureolas para seducirnos nuevamente, emitiendo discursos, promesas y regalos falsos con sabor a azúcar y limón, cuyo inicio es tan dulce pero con un final agrio, capaz de ocasionarnos una gastritis; porque saben que la política es lucrativa y por ello tienen la capacidad de mentir o realizar cualquier acción negativa, con tal de “conquistarnos”.
Hermanos huarasinos, ancashinos y peruanos, asumamos con responsabilidad nuestros deberes no vendamos nuestra conciencia por simples dádivas y discursos baratos sin asidero real.
DIGAMOS ¡NO! A LAS PERSONAS QUE SOLO BUSCAN DE LA POLÍTICA UN ESPACIO PARA ENRIQUESERSE ÍLICITAMENTE, ¡NO! A LA MALVERSACIÓN DE NUESTROS RECURSOS. ANALICEMOS NUEVAS POSIBILIDADES.