Por Sergio Salas Villalobos.
Una reciente encuesta, hecha por la Universidad Católica, demuestra la opinión del ciudadano común y la visión que se tiene del Poder Judicial. Lo relevante es que se mantiene la percepción de que las personas con más influencia son las que ganan los juicios. De igual modo, se considera que los jueces ceden ante el poder político. Finalmente, se sospecha de un alto índice de corrupción.
Uno de los perfiles que deben tener los jueces es la objetividad. A través de ella, los jueces deben ser totalmente neutrales. Sin embargo, diera la impresión que ello no es así, a raíz de la encuesta. En nuestro sistema, y teniendo en cuenta que cada vez se exige más al juez, como por ejemplo la justificación de sus motivaciones, resulta difícil ser parcial. Uno de los factores del razonamiento judicial es el convencimiento. A través de él, el juez está obligado a convencer con sus fallos. Por tanto, resultaría contraproducente para él mismo intentar siquiera favorecer a los “influyentes”.
Un segundo aspecto, es el relacionado a la fragilidad institucional frente al componente político. Nuevamente, la perspectiva es errada. A principios de mes se realizó en Arequipa el II Congreso Nacional de Jueces, y lo que sobresalió precisamente fue la consolidación institucional a través de declaraciones de principios, fundamentalmente, el de la Autonomía e Independencia Judicial. Más aún, se ha incorporado como módulo educativo en la Academia de la Magistratura, el de Derecho Orgánico, por el cual se imparten conocimientos sobre gobierno y gestión judicial y se hace especial énfasis en tales principios. Es decir, los nuevos jueces ya han incorporado a su ideología la necesidad de fortalecer su institucionalidad frente al poder político.
Por último, el tema de la corrupción. Este sí es un tema complejo. El problema es que no se ve, pero se percibe, se siente. No se han podido aún establecer los mecanismos para frenar de manera radical su lesiva extensión. Los simples indicios y los procedimientos preestablecidos, impiden por ahora asumir acciones directas para desmantelar la corrupción. Sin embargo, una de las conclusiones de aquel Congreso, fue que a través del desarrollo de la cultura organizacional y la implementación de sistemas operativos de avanzada habrá más control del expediente y, por ende, los índices de corrupción pueden disminuir significativamente. No obstante, la sociedad misma debe ayudar a luchar contra este flagelo. Son pocos los litigantes que sostienen denuncias de corrupción.
No hay duda que una cosa es la percepción y otra la realidad. Las encuestas son frías, responden a la sensación de quien las da. Es mejor entrar al sistema para percibir la realidad. Entonces veremos que después de todo, no se está tan mal como se cree.