Luisa conoció a Benjamín una tarde de fiesta patronal a sus 25 años. Después de dos años de convivencia nació Ángelo y con él las preguntas de toda madre primeriza. ¿Qué futuro anhelo para mi hijo?, fue su primer cuestionamiento. Hoy su respuesta es clara y contundente. “Antes le decían a mi madre que en la escuela las chicas salían embarazadas y por eso ella dejó de ir. Pero ahora sé que sin estudios no se puede avanzar en la vida. Abandoné la escuela a los 17 años pero no dejaré que mi hijo haga lo mismo”, afirma.

Luisa representa al 51% de mujeres del caserío de Poyor, ubicado en la provincia de Carhuaz, que no ha terminado la escuela y aunque sabe leer y escribir reconoce que no es suficiente. Ella es el reflejo del problema de “deserción escolar” que afronta el país.
Círculo de exclusión
Si bien durante estos últimos años a nivel nacional, se observa un incremento en la incorporación de las mujeres al sistema educativo, todavía persiste un gran índice de analfabetismo en el sector femenino. Según cifras del INEI se ha incrementado de 70% en el año 1993 a 75% en el año 2005. Es decir, de 2 millones de analfabetos en el Perú, un millón y medio son mujeres. Ellas desertaron de la escuela o nunca asistieron a ella, lo que demuestra que el acceso a la matrícula no garantiza que las niñas culminen los estudios al igual que los niños.
La deserción escolar se inicia con la sutil inasistencia diaria que ocasiona que las niñas repitan el año escolar. Más tarde, se origina la situación denominada “extraedad”. Es cuando las niñas ocupan grados que no les corresponden, esto ocasiona que se sientan incómodas respecto a su relación con sus compañeros de clase, porque se burlan de su apariencia y finalmente, ante la incomodidad, las adolescentes se retiran de la escuela.
La situación de la educación de las niñas en Ancash es dramática. La población de 6 años a más, sin educación alcanza el 9,7% de los hombres y el 23.3% en las mujeres. Un hecho alarmante es que el porcentaje de extraedad en primaria es de 46% y en secundaria de 56%. Frente a esta situación no se han desarrollado estrategias adecuadas que prevengan la deserción escolar y tampoco la extraedad.
Trabajemos por el cambio
“En Ancash tenemos un instrumento de política pública educativa regional, el Proyecto Educativo Regional Ancash, que propone incorporar la participación de los padres de familia y la comunidad en los procesos de aprendizaje de los niños y niñas. La comunidad organizada debería vigilar la asistencia y permanencia de los niños y niñas a la escuela”, afirma la Presidenta de la Asociación Regional por la Educación de la Niña Ancashina (ARENA), Lic. Verushka Villavicencio.
Luisa no seguirá el ejemplo de su abuela y su madre en la crianza de su pequeño Angelo. Ella y su esposo se asegurarán que su hijo termine la escuela. Ella es una de las madres de familia que forma parte de la organización de mujeres de Poyor que sensibilizada ante la problemática defienden el derecho de la educación de sus hijos dentro del Proyecto Mushuq Naanintsik de CARE. “Quiero aprender todo lo que pueda y trasmitirlo a mi hijo. Ahora siento que puedo criar mejor a mi hijo porque aprendo mucho en los talleres de CARE. Aprendo cómo alimentarlo mejor con mis recursos y sé que no debe dejar de estudiar”, finaliza Luisa.
La tarea de la defensa al derecho a la educación es de todos. Seamos parte del cambio con nuestras acciones.