Japón implementa medidas para que su economía pueda despegar

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Tokio

En estos últimos meses, cada una de las principales economías del mundo ha tenido sus propios acontecimientos importantes. El primero, la tan esperada subida de tipos de interés en Estados Unidos (EEUU), que hasta el momento no se ha dado y que muchos de los analistas incluso ya la dan por descontada para este año 2016.

Al mismo tiempo, la salida de Reino Unido de la Unión Europea que fue un fuerte determinante para el curso de las bolsas en esta segunda mitad del 2016. Por su parte, Japón ha intentado luchar contra una economía que no terminan de despegar.

Uno de sus principales desafíos es una tasa de crecimiento anual  que viene cayendo desde los últimos 12 meses, llegando a 0.10% en la víspera. Además, una tasa de inflación de – 0.40%, que va muy de la mano con el retroceso de su Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, el BoJ (Banco de Japón, por sus siglas en inglés) ha intentado estimular la economía con diferentes instrumentos financieros que les permitan introducir más dinero en la economía y que ésta pueda aumentar su dinamismo.

CUADRO 1 -  FUENTE TRADINGECONOMICS

A inicios de este año se redujo la tasa de interés hasta un -0.10%, con la intención de estimular la inversión y el gasto. Una tasa de interés negativa significa que los ciudadanos japoneses o sus empresas decidirán aumentar el gasto en la actualidad, antes que mantenerlo en el banco con pérdidas o con beneficios muy bajos. Sin embargo, este no fue el único instrumento utilizado por el BoJ para impulsar la economía nikkei, sino que también se realizó un paquete de estímulos en la economía, una medida muy conocida y utilizada en las dos economías más importantes del mundo.

Sin embargo, esta medida no logró contrarrestar las caídas en el PIB y la inflación de Japón. Sin los resultados positivos que se esperaban, el BoJ estuvo evaluando la posibilidad de realizar una política monetaria expansiva aún más fuerte que las pasadas.

Así es que este último miércoles de julio, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, dio a conocer el nuevo paquete de estímulos monetarios mucho mayor del que habían comentado en conferencias pasadas. El monto asciende a 28 billones de yenes (265,000 millones de dólares), siendo lo esperado sólo 20 billones. A esto, 13 billones de yenes serán destinados a medidas fiscales, aumentando el gasto público, tanto del gobierno nacional y gobiernos locales. Se espera que, con estas medidas conocidas como Abenomics, sean las que le devuelvan la fortaleza a la tercera economía más grande del mundo.

Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado a Japón un poco de calma al respecto, es decir, que la medida sean más gradual y flexible; enfocándose también en reformas estructurales en el mercado laboral y el sector fiscal.

Ante esto, el índice bursátil japonés subió poco menos del 2% el miércoles último ante la noticia de un paquete de estímulos mucho mayor de lo esperado, propagándose a la mayoría de bolsas mundiales. Se espera que este fortalecimiento en la bolsa nikkei se prolongue durante los próximos días y busque llegar a un primer objetivo de los 17500 puntos, rompiendo la tendencia bajista de corto plazo.

Finalmente, por su parte el yen se ve presionado a la baja, perdiendo terreno frente a sus principales pares. Esto como consecuencia natural de la fuerte inyección de dinero en la economía japonesa. Al haber mayor dinero en la economía, aumenta la oferta  del billete y este pierde valor. Al mismo tiempo, esto beneficia a los exportadores japoneses, quienes necesitarán menos billete para realizar sus operaciones; sin embargo, no es algo que les agrade a los importadores porque perderán beneficios con la caída de su divisa.

Felipe Arguedas

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