La repartija de poder en Áncash | EDITORIAL

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Hace más de 6 años, el termino repartija se populizó en toda la Región Áncash. El término se usa coloquialmente para calificar la distribución, por debajo de la mesa, de nuestras autoridades, con claros intereses privados de los que tienen en sus manos los recursos, bienes o cargos a distribuir, por encima del interés de todos a quienes representan.

La repartija ancashina es el resultado de intereses individualistas, que terminan grandes escándalos, como el ocurrido los años pasados en la gestión de César Álvarez y que nuevamente aflora en nuestra cultura política de Áncash, donde el fin no es el desarrollo de la región, por el contrario el objetivo es desfalcar los recursos de Áncash.

Es así que vemos con mucha indignación, como se ponen de acuerdo los consejeros regionales de Áncash, para elegir al reemplazante de los encarcelados, Waldo Ríos y Enrique Vargas, demostrando que hay grandes intereses económicos de por medio, donde inclusive se habla de compra de votos por sumas que superan los S/. 50,000 mil soles por cada uno.

¿Porque no se ponen de acuerdo también para resolver los temas como la inseguridad ciudadana, la pobreza y extrema pobreza, la mediocridad en la educación o la problemática del sector salud? objetivos centrales para el desarrolloz.

Sin lugar a duda el objetivo de los consejeros regionales, es obtener el poder para manejar los recursos económicos del Gobierno Regional de Áncash a beneficio propio y no a beneficio común, lo cual es realmente deshonesto para la población y lógicamente ilegal.

Gracias a todas estas repartijas es donde encontramos la explicación del retraso regional lo cual demuestra que no hemos sido capaces de institucionalizar un sistema anticorrupción, y hemos elegido mal siempre, tenemos que aceptarlo, y corremos el riesgo de seguir eligiendo mal, de pasar de mocos por babas, y viceversa, lo cual sería una tragedia para este pueblo, que necesita trabajo.

Es necesario restructurar el Gobierno Regional de Áncash, usando la metodología de la “forma y el fondo”, que seguramente nos va a dar como resultado que es inevitable el cambio de personas autoridades y funcionarios dentro de la institución pública más cuestionada del Perú.

Es hora de limpiarnos de esos mocos y de esas babas, de acabar con la deshonestidad que impera en Áncash, y realmente restructurar la cultura política de Áncash para encontrar el camino y mirar hacia el futuro con fe y que esta inmensa región salga adelante.

Por: Roger Luciano Sánchez

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