El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a danza “Los Pastorcillos de Malvas”, del distrito de Malvas, provincia de Huarmey, departamento de Áncash, por ser una expresión cultural profundamente arraigada en la tradición navideña y ser expresión de la religiosidad, así como de la organización social y valores que forman parte de la vida de los residentes de dicho distrito.

Mediante una Resolución Viceministerial publicada hoy en el Diario Oficial El Peruano, se indica que Esta fiesta se celebra entre el 23 y, usualmente, el 29 de diciembre, y es organizada por los funcionarios o promesantes, denominados promesos, quienes se encargan del financiamiento y desarrollo de la festividad, así como de la atención a los danzantes y músicos. Se trata de pobladores quienes voluntariamente se ofrecen a pasar la fiesta comprometiéndose ante la Junta Eclesiástica del distrito

En los considerandos de la norma se indica que la danza “Los Pastorcillos de Malvas” es una expresión cultural propia de la Navidad malvasina en la que participa una comparsa de niños quienes representan a los pastores, personajes que, según la tradición bíblica, fueron los primeros en ser testigos del nacimiento del Niño Jesús.

Según el evangelio de Lucas, avisados los pastores por los ángeles de que Jesús había nacido en un pesebre, se dirigieron hasta allí y le rindieron homenaje. El auto sacramental “Los cinco diablos” constituiría una particular versión de esta narración la cual ha sido transmitida de generación en generación y forma parte fundamental de la celebración navideña de Malvas.

Asimismo, desde mediados de año, el autor se encarga de convocar, seleccionar y preparar a los niños que ejecutarán el rol de pastorcillos, de modo que revisan las letras de los versos y las canciones así como los pasos de la coreografía. Finalmente, el denominado “mudatsiquq” o “modatsikoq”, término que probablemente sea una mezcla de quechua y español, es la persona encargada de vestir a los niños y, en algunos casos, proveerles del vestuario y los accesorios correspondientes.

Una comparsa de esta danza está formada por aproximadamente doce niños varones entre los seis y doce años, denominados pastorcillos, vestidos con camisa, pantalón y calzado de color blanco. En las manos llevan unas campanillas que hacen sonar al compás de sus cantos y coreografías. Llevan una banda cruzada en el pecho adornada con monedas y otros objetos brillantes. Esta banda es blanca solamente el primer día, mientras que los días siguientes es guinda o celeste.

Otros personajes de la comparsa son los ángeles, niñas vestidas de blanco con encajes, alas y una corona o aureola. Forman también parte de la comparsa los viejos, dos ancianos campesinos vestidos con sombrero, abrigos y bastón. Ellos son los que les avisan a los pastorcillos sobre el nacimiento de Jesús y los acompañan durante los recorridos. Estos personajes reciben los nombres de “Viejo Venturo” y “Viejo Pascual” y en su caminar suelen perder el equilibrio por lo que los pastorcillos deben auxiliarlos antes de que caigan. Estos viejos son interpretados por personas adultas.

Por su parte, los pastorcillos realizan una serie de coreografías, denominadas mudanzas y que se diferencian por el lugar en las que se realizan, los pasos que se presentan y la música que se ejecuta. Estas mudanzas son “La entrada a la iglesia”, en la que los pastorcillos portan una rama de aliso adornado de ichu y flor de amancaes, considerada esta última como la “flor del Niño”, pues florece en diciembre; “La Calle”, la cual se interpreta al recorrer las calles mientras se visita a las autoridades, funcionarios o “promesos”; “La Casa”, canto y danza que se realiza en el domicilio de la persona visitada; el Caporal, coreografía que ejecutan dos niños al ritmo de las campanas y en la cual demuestran su destreza en el baile a través de un vistoso contrapunto; finalmente, la Despedida, paso que se realiza dentro de la iglesia y que marca el fin de la festividad.

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