¿Pueden comer huesos los perros? datos importantes que pueden salvar la vida de tu mascota

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Pues resulta que la respuesta a esta pregunta es más compleja de lo que pudiera parecer a simple vista. ¡Hay un buen lío montado alrededor de esta cuestión! Expertos (y también falsos expertos, por eso hay que andar con cuidado) se pronuncian a favor y en contra, cada cual cargado de sus propios argumentos. ¿A quién hay que hacer caso? ¿Son peligrosos los huesos por el riesgo de oclusión intestinal o son beneficiosos por su aporte nutricional a la dieta de nuestros perros? 

Si los lobos comían huesos…

Algunos de los argumentos que esgrimen los defensores de los huesos como ingrediente natural en las dietas de los perros se apoyan en el parecido con sus parientes evolutivos, los lobos. Si los perros son tan similares a los lobos que pueden, incluso, tener descendencia fértil, ¿por qué no van a necesitar una alimentación casi idéntica?

Como todos sabemos, los lobos sí comen huesos. Cuando cazan, ingieren primero las vísceras de sus presas y luego continúan desgarrando el resto del cuerpo y masticando parte o la totalidad de los huesos.

Ahora bien, hay dos matices que echan por tierra el argumento de la herencia evolutiva de los lobos como garantía de la idoneidad de los huesos en las dietas caninas:

  1. Si bien es cierto que los perros mantienen muchas de las características tanto anatómicas como comportamentales de los lobos, el proceso de domesticación ha producido ciertos cambios que los diferencian. En cuestión de nutrición, no está claro que los perros necesiten la misma dieta que sus antecesores salvajes. De hecho, durante el proceso de domesticación, los perros se han alimentado de los desperdicios generados por los asentamientos humanos alrededor de los cuales merodeaban. Se cree que ésta es la razón por la cual los perros tienen, por ejemplo,mayor capacidad que los lobos para descomponer el almidón presente en los cereales.
  2. Que los lobos ingieran huesos no quiere decir que no sean víctimas de accidentes por perforación u oclusión intestinal. Y hay que recordar que, precisamente, el riesgo de perforación intestinal es lo que algunos veterinarios aportan como argumento esencial para descartar los huesos enteros en las dietas caninas.

Por el contrario, vale la pena tener presente que un perro tiene mucha más facilidad que un humano, por ejemplo, para descomponer un hueso. Por supuesto, el riesgo de oclusión o perforación intestinal es mucho más bajo. Recordemos que los perros:

  • Tienen un sistema digestivo preparado para consumir dietas carnívoras: intestinos más cortos que los herbívoros, ciego de tamaño reducido, PH estomacal más ácido para digerir mejor la carne y los huesos y para defenderse de patógenos, menor densidad de flora bacteriana, etc.
  • Tienen una dentición preparada para sujetar y desgarrar la carne: colmillos grandes, molares y premolares con bordes dentados, etc.

¿Peligro de perforación intestinal y atragantamiento?

A los que tenemos un perro (o varios) en la familia y nos planteamos la duda de si darle o no darle huesos a la hora de comer, lo que realmente nos preocupa es el riesgo de que se astillen o se atasquen y puedan ser peligrosos.

La cuestión es que, en este punto, ni siquiera los veterinarios se ponen demasiado de acuerdo. Algunos advierten que el riesgo de oclusión o perforación intestinal es demasiado evidente como para pasarlo por alto, pero otros resaltan los beneficios probados de las dietas naturales…

T.J. Dunn es médico veterinario y miembro de la American Veterinary Medical Association y la American Academy of Veterinary Nutrition de Estados Unidos. En su opinión “alimentar a un perro con huesos, tanto crudos como cocinados, no es una opción viable”. En sus más de 30 años de práctica veterinaria, ha tenido que intervenir a múltiples pacientes caninos por perforaciones intestinales provocadas por huesos. Desde su punto de vista, no hay ninguna necesidad de correr este tipo de riesgos cuando el valor nutricional real de un hueso es, como veremos más adelante, escaso.

Sin embargo,  son cada vez más populares las dietas BARF (Biologocally Appropiate Raw Food) o ACBA en su acrónimo en español (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada), promovidas por médicos veterinarios con formación reglada y de valor como el Dr. Ian Billinghurst. Este tipo de dietas se componen, típicamente, de un 60%-80% de huesos carnosos crudos y sus defensores alegan múltiples beneficios para la salud y la longevidad de los perros.

¿Huesos crudos o cocinados?

En lo que sí parece haber cierto consenso dentro de la comunidad veterinaria es en la NO utilización de huesos cocinados. Tal como explican desde la empresa de alimentación natural para perros y gatos Natuka…

“El peligro principal de los huesos radica en su cocción, durante la cual pueden perder el agua y el colágeno y convertirse en huesos que se astillan a diferencia de cuando estaban crudos.”

Desde Natuka, defienden que cualquier hueso medianamente blando, estando crudo, es apto para que se lo coma un perro: “Alas, cuello, cabeza y carcasas de aves de conejo, falda de ternera, costillas de ternera, pescados pequeños que tienen espinas finas y blandas como las sardinas, los boquerones… Estos huesos se ablandan con el masticado y el salivado y, junto a la carne, se convierten en una pasta que no supone un peligro para el tracto digestivo del perro”.

Ahora bien, ya hemos visto que esta opinión no es compartida por todos los veterinarios…

El aporte nutricional de los huesos

En el fondo, la cuestión no debería ser si los huesos pueden o no perforar el intestino de nuestros perros. El foco real de este debate debería ser si los huesos son realmente nutritivos y si aportan elementos esenciales a la dieta canina.

En este punto, el veterinario T.J. Dunn explica que:

“Los beneficios nutricionales de los huesos para los perros están derivados, mayoritariamente, de los tejidos blandos adheridos a ellos. O sea, de la carne, los cartílagos, la grasa y los tejidos conectores. No de los huesos propiamente”.

Los huesos son ricos en calcio y fósforo, pero su aporte proteico es bajo porque, aunque contienen mucha proteína, ésta es poco digestible para los perros.

Quizás por eso dietas naturales como la anteriormente citada dieta Natuka incluyen muchos menos huesos, más carne, más vísceras y una pequeña proporción de verduras y otros suplementos.

Huesos como entretenimiento

Los huesos duros y macizos como rodillas y cañas de ternera, por ejemplo, son los llamados “huesos recreativos”, que sirven para que el perro se entretenga. Además, contribuyen a la prevención del sarro y la placa. En este caso, incluso algunos veterinarios no partidarios de los huesos, toleran su consumo porque los perros llegan a ingerir muy poca parte de ellos.

La conclusión

Como hemos visto, hay un intenso debate abierto sobre los beneficios y los peligros de los huesos para la salud de nuestros perros. En este artículo he intentado exponer algunos argumentos a favor y otros en contra. La conclusión es que no existe una respuesta absoluta a la pregunta de si son buenos los huesos para nuestros perros. Lo importante, como siempre, es estar bien informados tanto de los beneficios como de los riesgos para poder tomar la decisión personal adecuada.

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