Estas son las mejores frutas para mantener el corazón saludable

Las frutas son muy saludables para las personas de la tercera edad.
Frutas Saludables para el Corazón
Frutas Saludables para el Corazón
Reducir el coste en un 10% de los alimentos saludables, tales como las frutas y las verduras, y por el contrario, incrementar otro 10% el de las comidas menos recomendables, como las bebidas azucaradas, ayudaría a prevenir un importante número de fallecimientos causados por infartos e ictus. De hecho, según los expertos, esta doble medida parece que podría ser más efectiva que cualquiera de las campañas desarrolladas en los últimos 15 años. Así lo afirma un estudio que se acaba de presentar en el congreso científico sobre Epidemiología y estilos de vida de la Asociación Americana del Corazón.

Un grupo de científicos de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición en la Universidad Tufts de Boston (EEUU) y la Facultad de Medicina de Harvard utilizaron modelos informáticos para predecir cómo varios cambios en los precios podrían afectar en los hábitos alimenticios y, en consecuencia, en la merma de las enfermedades cardiovasculares.

Según los resultados, de aquí a 2030, la reducción del coste de los alimentos más saludables se traduciría en una tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares un 1% menor, lo que significaría entre 64.000 y 69.000 muertes menos por estas causas. Cuando el modelo predictivo ‘jugaba’ con una caída de precios del 20%, el número de fallecimientos desciende en un 2% y si era del 30%, en un 2,6%, es decir, entre 191.000 y 205.000.

Para comparar, apuntan los autores de este trabajo, una campaña que promocione el consumo de frutas y verduras en los medios de comunicación durante un año es capaz de reducir la tasa de mortalidad cardiovascular en un 0,1%, o lo que es lo mismo, entre 7.500 y 8.300 muertes. Las estimaciones indican que una campaña de estas características que se prolongue 15 años podría disminuir el número de fallecimientos en un 0,3% (entre 22.800 y 24.800 muertes).

En definitiva, la campaña informativa sería un 35% menos eficaz que la reducción de los precios para la prevención de la mortalidad por enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares.

Alimentos más caros

Por otro lado, el aumento del precio de otros alimentos que, por el contrario, son menos saludables, por ejemplo, las bebidas azucaradas, también tiene una influencia muy positiva en la salud cardiovascular de la población. En un periodo de cinco años, aumentar el coste de este tipo de productos en un 10% supone un descenso de las enfermedades del corazón y los ictus en casi un 0,1%. En un plazo de 20 años, un 0,12%. Concretamente, los ataques al corazón podrían disminuir en un 0,25% en ambos marcos temporales y los accidentes cerebrovasculares mermarían en un 0,17% en dos décadas. Además, la diabetes también caería en un 0,2% en cinco años y en un 0,7% en 20 años.

En conjunto, el modelo informático demuestra que para el año 2035 sería posible prevenir 515.000 muertes por enfermedades carviovasculares y cerca de 675.000 eventos tales como infartos e ictus en Estados Unidos. “Un cambio en la dieta puede ser un reto, pero si se logra a través de la elección personal o cambios en el mercado, puede tener un efecto profundo en su salud cardiovascular“, señala Thomas Gaziano, médico, profesor de Salud Pública en Harvard (Boston) y uno de los autores de esta investigación.

Estas dos medidas no sólo mejoran la salud del corazón, también modifican los hábitos alimenticios, el estilo de vida. Datos como estos avalan políticas dirigidas directamente a los precios. “Nuestros hallazgos apoyan la necesidad de aplicar más o menos impuestos a los alimentos en función de lo saludables que son”, sentencia otro de los expertos de este análisis, Dariush Mozaffarian, médico y decano de la Gerald J. Dorothy R. Friedman y la Escuela de Nutrición y Ciencias Políticas en la Universidad de Tufts.

Varios estados del país norteamericano han tenido en cuenta ya en sus políticas estas conclusiones, aplicando impuestos especiales sobre las bebidas azucaradas y eliminándolos de la fruta o la verdura. “La mala alimentación contribuye de manera importante en la enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en EEUU. Por lo tanto, los gobiernos deben implementar políticas eficaces para hacer frente a esta carga cada vez mayor”, recalca Jonathan Pearson-Stuttard, investigador principal y miembro clínico y académico de Salud Pública en el Imperial College de Londres. LAURA TARDÓN

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